Las negociaciones del TLC entre Colombia y los EE.UU. son inciertas,
sin ningún acuerdo terminó la que se esperaba fuera la última ronda de diálogos del Tratado de Libre Comercio. La posibilidad de que el TLC se firme este año depende ahora de la voluntad política de los Estados Unidos.
Los negociadores y los ministros le explicaron a los representantes del sector privado los mecanismos que implementarán para que los EE.UU. ceda y poder cerrar el TLC lo más pronto posible.
La decisión del Gobierno colombiano fue apoyada por gran parte de los empresarios, sin embargo, las reacciones de los líderes gremiales también se hicieron presente.
Mientras unos se mostraron satisfechos con la decisión del grupo de negociadores, otros se preguntaban, hasta donde ésta sería una estrategia de los Estados Unidos para dividir a los países andinos y hacer que Colombia negocie los temas más sensibles, en la presión de la prensa, los senadores y de la representación del sector privado.
"El presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, declaró que “necesitamos ese acceso al mercado de EE.UU., pero lo necesitamos en condiciones equitativas. Estamos construyendo ese balance entre el acceso al mercado y la equidad, entonces estamos aplicados permanentemente, pero hay que tener paciencia”.www.noticiasrcn.com
Entre los temas que se debaten y las exigemcias hechas por Colombia, el tratamiento al trabajo humano dentro del TLC parece no ser crucial para los nuestros, pero más preocupante aún es que no exista iniciativa ni claridad acerca del manejo de algunos temas laborales planteados en la misma reunión, como por ejemplo, qué violaciones al derecho laboral interno darían lugar a sanciones económicas a Colombia dentro del marco del TLC; qué tratamiento laboral tendrían los trabajadores migrantes de un país a otro y hasta qué punto el TLC abre un boquete que permite la injerencia estadounidense en el futuro normativo de nuestro sistema laboral. A los interrogantes anteriores sin respuesta, se debería agregar si nuestras leyes y nuestras practicas y procedimientos administrativos y judiciales, tienen alguna relevancia para EE.UU dentro del TLC?
"Es evidente que en estas negociaciones el país necesita romper la presunta relación directa entre comercio y derechos laborales tan inherente a la mentalidad Protestante y al sistema jurídico estadounidense, como lejana a nuestra tradición Católica, pero asumida curiosa y lamentablemente, como una máxima por nuestros negociadores"( Garcia 2005).
Teniendo en cuenta lo anterior lo adecuado seria entonces especificar en el TLC unos principios y derechos laborales que sean mutuamente reconocidos por las partes negociadoras, dentro del tratado o normatividad laboral del tratado, a la que debe circunscribirse en forma exclusiva el TLC.
Con ello se podría evitar la peligrosa ambigüedad de referirse a las resoluciones laborales internas de los países, para relacionarlas directamente con el tratado y así convertirlas en blanco de sanciones comerciales.
De la misma forma se pueden aprovechar los acuerdos no sólo comerciales sino de integración, realizados por países similares al nuestro y en la medida de lo posible, fusionar y sintetizar las disposiciones que en dichos tratados tienden a preservar la legislación, prácticas laborales, judicialidad y jurisprudencia locales. De allí que sea importante afirmar el pleno respeto por las respectivas Constituciones Políticas de las partes; reconocer el derecho soberano de cada país a establecer, adoptar o modificar sus propias normas laborales de acuerdo con su idiosincrasia y reafirmar la soberanía judicial, en el sentido de que las decisiones que procedan de nuestros órganos judiciales, no podrán ser objeto de revisión ni se podrán reabrir en virtud del TLC.
Finalmente, Colombia no puede dejar de preguntarse, que efecto tendra este tratado y si afectara directa e indirectamente el mercado laboral, en aspectos como empleo, salarios, prestaciones laborales, derechos y actividad sindical.
El TLC y el capítulo laboral
Este tratado y las reformas hechas con el paso de los años significan una sustitución del trabajo y la producción nacional por la extranjera, un aumento del desempleo, un deterioro de las condiciones laborales, un aumento desmesurado de la informalidad y de la emigración con un particular efecto negativo sobre las mujeres. La disminución en la producción de café y las importaciones agrícolas, para poner apenas un ejemplo, dispararon el desempleo rural.
La competencia entre los países por atraer inversión extranjera hace que se eliminen los requisitos de desempeño, tales como dar empleo de calidad a los nacionales, pagar impuestos, transferir tecnología, etc., es una competencia por abaratar costos. Esto hace que la inversión buscada con el TLC sea quizas pasajera, y no pueda constituir la base de un sólido desarrollo empresarial y social que permita ingresos adecuados a los trabajadores. La eliminación de la capacidad del Estado de promover políticas de desarrollo obstaculiza aun más la posibilidad de mejoras en los ingresos de la población.Haciendo que el TLC se convierta en otra piedra mas en los zapatos de el Colombiano promedio, quien en medio de su desconocimiento, sera la victima final de las decisiones que se tomen ahora, decisiones en las que no esta interesado en participar,